
Todo indica que 2009 será el año más difícil para todos, y si uno se
pone a pensar en voz alta, quizás los más perjudicados debieran ser los
bienes de lujo, como la ropa de marca y los perfumes. Estas empresas
que de un tiempo a esta parte, se concentraron en segmentos de jóvenes “aspiracionales o ambiciosos”
de 16 años, así como en la rápida expansión de los nuevos polos de
adinerados en Rusia y de los Emiratos Árabes Unidos ahora no debieran
hacerlo. Ésa fue la conclusión de los participantes en un reciente
debate que tuvo lugar en el Congreso de Marketing de Wharton.
Debido a que en estos tiempos difíciles, lo que conviene desarrollar en
los segmentos de bienes de lujo es mimar a los clientes más ricos y
leales ofreciéndoles de todo: desde camisetas con monograma hasta
visitas en persona a sus casas.(Fidelización)
“Realmente
creo que la base del mercado de lujo es la calidad del servicio
ofrecido al cliente. Es eso, por lo menos, lo que estamos oyendo”, dijo uno de los miembros del panel, Cori Galpern, directora mundial de marketing y publicidad de Tom Ford International. De hecho, las tiendas de la marca no paran de crecer. “Creo
que, a causa de la crisis económica, el mercado va a perder un cierto
porcentaje de clientes más ambiciosos. El sujeto que estaba decidido a
comprar algunos pares de zapatos a lo largo del año va a optar por
otras cosas. Lo que sostiene el segmento de las marcas de lujo es una
clientela de poder adquisitivo bastante elevado”.
Según
los panelistas, en una posible recesión en la que es posible que
incluso los consumidores más adinerados no dispongan de dinero en
efectivo, es una mala estrategia tratar de buscar consumidores en los
niveles más bajos de la escala económica. “No creemos que haya que hacer recortes drásticos en los precios para favorecer el surgimiento de una marca más económica”, dijo Brad Farrell, gerente de marca del segmento de productos para la piel de L’Oreal de París. “Nadie quiere depreciar la propia marca. A fin de cuentas, lo importante es conservarla”.
La
desaceleración económica cada vez más intensa centró de tal modo la
atención de los profesiones de marketing de productos de lujo que, por
poco, eclipsa casi por completo el tema de debate: “Identificando
al nuevo consumidor de bienes de lujo en un mundo plano: Oportunidades
de crecimiento en un mercado de lujo global”.
Varios
panelistas dijeron que sus empresas tienen la esperanza de que, en el
futuro próximo, algunas de las economías que se desarrollan con mayor
rapidez en el mundo sigan creciendo, como es el caso de los BRIC:
Brasil, Rusia, India y China, así como las naciones ricas en petróleo
de Oriente Medio. Pero destacaron también que la crisis financiera
podrá hacer naufragar algunas de sus ideas más ambiciosas. Alexandra
Gillespie, de FLR Group, responsable del ingreso de la empresa en el
segmento de lujo después de una temporada como vicepresidente senior de
Gucci, llamó la atención sobre el riesgo de dar una prioridad “exagerada al sector de lujo en los mercados emergentes”, ya que ellos también se están viendo afectados por la crisis económica.
Muchos
expertos creen que las consecuencias económicas de la recesión cada vez
más intensa podrían afectar gravemente a las empresas de perfumes, ropa
o accesorios de moda más caros. Un estudio de Bain publicado en octubre
ya revelaba señales de desaceleración en el segmento de bienes de lujo
personales, como calzados, joyas y objetos de moda; preveía que las
ventas podrían caer del 3% al 7% en 2009 si la tendencia observada entonces persistía. Gillespie pronosticó de forma categórica que “2009 sería el peor año para el sector de bienes de lujo”.
La controladora de su antigua empleadora, Gucci, acaba de señalar que
tuvo el peor trimestre desde 2005 a causa de la desaceleración
económica.
El consumo conspicuo parece ser antiamericano en esos tiempos tumultuosos, de acuerdo con la opinión de algunos observadores. Faith Popcorn, analista famosa, dijo recientemente que “si
fuéramos a la Avenida Madison [en Nueva York], y paseásemos por las
tiendas de Fendi y de Prada, veríamos que están vacías. Las mujeres
están usando lo que ya tienen. Las personas se sienten avergonzadas de
comprar, aunque estén en condiciones de hacerlo”.
Pero
esa nota sombría no era perceptible entre los panelistas del congreso
de Wharton. Diversos participantes dijeron que su base principal de
clientes, gente con mucho dinero, puede reducir un poco sus gastos
superfluos, pero no van a recortar del todo los gastos en bienes de
lujo. De acuerdo con Randy Kabat, vicepresidente
ejecutiva de marketing y publicidad de Prada americana, cerca de un 50%
de las ventas de la empresa provienen del 5% de sus clientes,
aunque ella se muestre preocupada por la posible pérdida, en caso de
recesión, de algunos consumidores de clase media considerados
ambiciosos — chicas en la franja de 16 años que gastan una pequeña
fortuna en bolsos de moda.
Como consecuencia de los tiempos
difíciles en los que nos encontramos, los panelistas dijeron que el
consumidor tendrá que encontrar productos caros a precios más
reducidos. Farrell, de L’Oréal, dijo que una medida obvia sería la venta de perfumes en pequeños frascos, con tal de que el producto no sea diluido. “Puedes
conservar la integridad de la marca, aunque estés vendiendo a un nivel
de precio más accesible al consumidor en el mercado actual”. Otra actitud parecida, dijo Farrell, consiste en garantizar que una versión de sus principales productos esté disponible en minoristas de tamaño medio, como Target, o incluso — en el caso de los productos para la piel — en farmacias como CVS, ya que durante una recesión incluso los americanos más pudientes harán más compras en esas tiendas.
Lo
importante es no tomar medidas que puedan disminuir el valor de una
marca de firmas bien establecidas en el segmento del lujo. “La buena gestión soporta bien los buenos tiempos y los tiempos difíciles, y la moda no cambia”, dijo Patrick
Abouchalache, que analiza la industria del comercio como
director-gerente de Roberts Mitani, empresa de inversiones de Nueva
York. “Es necesario perseverar”.
Los
panelistas concluyeron que los problemas de marketing y de branding son
muy diferentes para las empresas de productos de lujo y empresas de
bienes de consumo de masas, que tienden generalmente a identificar
vacíos en el mercado creando, a continuación, nuevos productos para
llenarlos. En el caso de los bienes de lujo, añadieron, el plan de
negocio pone su confianza en la visión artística del diseñador, y
espera que eso atraiga a la clientela.
“En el caso de la moda más sofisticada, el individuo compra un estilo de vida”, dijo Kabat, de Prada. “Usted compra el punto de vista de alguien que aparece reflejado en su creación”. Miuccia Prada,
diseñadora milanesa que lanzó las bases de la versión actual de la
empresa en los años 70, dice que está satisfecha de dejar el marketing
de los nuevos productos a otros, de manera que pueda concentrarse en
los desfiles, resaltó Kabat. “Ella me deja libertad para crear novedades — y dar un punto de vista nuevo a su moda”.
A
causa de la imagen sofisticada que las firmas tienen que mostrar, sus
marcas tienen que estar protegidas de una forma diferente a la de las
compañías que trabajan con productos de masas. Galpern, de Tom Ford,
dice que su empresa rechazó la idea de un cartel de publicidad digital
en Times Square por considerarla poco sofisticada. Para Tom Ford, sus perfumes hacen competencia a los de Chanel, y “¿colocaría Chanel un cartel en Times Square?”.
Esto
no significa, sin embargo, que las empresas de bienes de lujo no
quieren que sus productos lleguen a un público más amplio. Kabat elogió a una tendencia que describe como “Targetización”, en la que las tiendas de Target,
minorista del mercado de masas presente en todo el país, ofrece una
especie de estética del diseño más sofisticada a clientes un poco más
adinerados que los de las cadenas de tiendas rivales. Pero ella dijo
que EEUU puede perfeccionar mucho más su gusto por el buen diseño. “En Europa, la moda y el diseño están metidos en la cultura, pero no forman parte de nuestra cultura doméstica”.
Para
quien comercializa bienes de lujo, el éxito, en su opinión, consiste en
crear un aura de deseo que, al final, va a ayudarlo a vencer la crisis.
Puede que no sea algo muy intuitivo pero, según Abouchalache, la demanda de un bien de consumo como el cereal Cheerios es finita, lo que no ocurre con un objeto de lujo. “Al
final de un día agotador, de camino a casa, usted siente que necesita
comprar aquel bolso. Su decisión de compraventa está motivada por un
factor diferente. Un bolso de más es siempre bienvenido”.
Sin
embargo, si quisieran aumentar las ganancias, las empresas que lidian
con productos de moda tendrán que concentrarse ahora en buscar maneras
de agradar a su mejor clientela, y más leal, recurriendo a la
tecnología de la informática para personalizar cada vez más los
productos más caros para que sean creados o adaptados especialmente a
sus necesidades. El éxito de los bienes de lujo individualizados — como
ropa o zapatos de firma — es un factor que puede hacer que el cliente
vuelva más veces en busca de más productos, señalan los panelistas.
“Todo
el mundo quiere exhibir un estilo de vida, y para eso las personas
están dispuestas a quedarse de 10 a 15 años con tu producto”, dijo Abouchalache.
Entre las tendencias de personalización en el diseño están los bolsos
con monogramas, opciones personalizadas de memoria o tejido en los
accesorios, o una gama más amplia de perfumes “personalizados”. De acuerdo con Kabat, Prada —
cuyo éxito se debe originalmente a una mochila de nylon simple, pero de
diseño formidable — está interesada en un enfoque semejante, en que “la personalización hace que el comprador se sienta especial y único”.
“No es hora de ponerse en situación de pánico”, añadió Gillespie al aludir a la difícil situación fiscal. “Ahora es el momento de definir y de redefinir la marca”.
Irónicamente,
aunque los panelistas no demostraran un entusiasmo especial respecto a
las perspectivas de corto plazo para los mercados emergentes, sus
empresas continúan posicionándose a la espera del momento en que la
situación vuelva a la calma. Tom Ford International, por ejemplo, ya ha dado luz verde a la apertura de franquicias en Pekín, Hong Kong y Dubai
con el objetivo de ampliar la presencia de la firma en Asia. La empresa
también tiene planes de comercializar ropa masculina a medida en
Oriente Medio, donde se conoce como dishdashas.
Farrell, de L’Oréal,
dijo que buena parte de la demanda en Europa viene de Europa del Este,
principalmente de Rusia, que hoy en día nada en el dinero procedente de
la subida de los precios del petróleo en 2007 y 2008. Sin embargo, él
teme que la burbuja del crecimiento financiero en esos mercados estalle
en breve, y dice que “es preciso tener mucho cuidado”.
Sea
cual que sea el desenlace de la crisis para la economía global, las
compañías de firmas de lujo destacan que su misión principal continúa
siendo la misma: vender un estilo de vida con más glamour para el
consumidor ambicioso. “Él compra ese sueño”, dijo Kabat.
FUENTE: WHARTON



Hola, como estas, tu pagina es excelente, si queres pasate por mi pagina y dejame un comentario, tengo mucho trafico en mi sitio, si te interesa podemos hacer un intercambio de links, banners, cualquier cosa avisame, te dejo mi email tvinternet08@gmail.com, te mando un abrazo.
!Esto no lo sabia yo tambien a Christian Dior le afecta la crisis es increible !
Besos de Maria