
He querido rescatar un concepto aparecido del especialista en neuromarketing Christian Scheier
de la Consultora DECODE. Este especialista señala que se sigue haciendo
hincapié en las emociones, pensándose que a través de ellas se pueden
generar intenciones e compra.Pero en opinión de Scheier, las emociones
están actualmente sobrevaloradas en publicidad. Los directivos de
marketing tienen que preguntarse más bien si su marca apela al sistema
de recompensas del cerebro.
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Es
en ese preciso momento de la lectura que he quedado enganchado en el
concepto que propone Scheier, que si bien es cierto, es un concepto
antiguo de marketing, basado en el hedonismo,
y que señala que las personas en cualquier acto buscan sensaciones
gratificantes. Esto a veces es un poco complejo explicarlo ya que se
tienden a confundir conceptos, de allí mi valoración a la proposición
de Scheier. Según el especialista, cuando una persona no compra una
marca, no es porque no entienda su mensaje o porque no crea en él, sino
porque el significado de la marca no le ofrece suficientes recompensas.
Todo consumidor sabe de forma implícita qué significa una marca, según
Scheier, pero su recompensa no basta para todo el mundo. Las personas
clasifican las marcas en función de su valor de recompensa. El cerebro
no deja de preguntar "¿Cuál es la recompensa?".
Según el neurólogo Manfred Spitzer, la secuencia es la siguiente: "Las personas se motivan cuando consideran que algo es bueno, y lo consideran bueno porque reciben o recibirán una recompensa".
Un
equipo de investigadores de la Universidad de Cambridge estudió qué
ocurre en el cerebro cuando se mira la carta de platos de un
restaurante: la amígdala, el centro emocional, está totalmente
activada. Ella es la responsable de responder a la pregunta de si un
plato es bueno o no, cuando en la carta todos los platos suenan bien.
Sin embargo, el sistema de recompensas (la corteza orbito-frontal), no se pronuncia hasta el momento en que hay que decidirse por un plato.
Si
no hay recompensa, no hay acción, afirma Scheier. Y esto demuestra en
su opinión qué poco tiene que ver el ser humano con un ser movido por
el instinto y las emociones. Entre la emoción y la acción se interpone
el sistema de recompensas, precisamente la región del cerebro que se
activa cuando se está frente a la marca favorita. Así, el valor de
recompensa de la marca resulta decisivo.
Fuente: MarketingDirecto



Muy bueno , esta imagen del circuito del amor lo puse yo hace 1 año
Eres un hombre muy inteligente , tu lo enfocas en otro aspecto
Mil besos con cariño de Maria